La ecografía transvaginal es un examen de ultrasonido que utiliza un transductor delgado, introducido en el canal vaginal, para evaluar el útero, el endometrio y los ovarios con mayor detalle que la ecografía pélvica convencional.
Al acercar el transductor directamente a estas estructuras, la resolución de la imagen es notablemente superior, lo que la convierte en el examen de elección en ginecología y en el control de embarazos iniciales.
¿Qué evalúa la ecografía transvaginal?
- Útero: tamaño, forma, miomas, pólipos y malformaciones
- Endometrio: grosor y características, relevante en estudio de sangrados e infertilidad
- Ovarios: tamaño, quistes, conteo de folículos
- Embarazo inicial: confirmación de saco gestacional, ubicación y viabilidad
Ecografía transvaginal vs. pélvica: ¿cuál corresponde?
La ecografía pélvica se realiza sobre el abdomen con vejiga llena y ofrece una visión general. La transvaginal usa un transductor interno, requiere vejiga vacía y entrega mayor detalle — especialmente valiosa en el seguimiento folicular y en las primeras semanas de embarazo. Se indica en mujeres con vida sexual activa; en quienes no la tienen se recomienda la ecografía pélvica convencional.
Preparación: vejiga vacía
A diferencia de la ecografía pélvica, la transvaginal se realiza con vejiga vacía. Te recomendamos orinar antes del examen para mayor comodidad.
¿Cómo se realiza el examen?
El transductor, cubierto con una funda desechable y gel, se introduce suavemente en el canal vaginal. El examen dura entre 10 y 15 minutos y, si bien puede generar una leve molestia de presión, no debería ser doloroso.
¿Cuándo se solicita una ecografía transvaginal?
Se indica en control ginecológico de rutina, estudio de infertilidad, seguimiento folicular, confirmación de embarazo inicial (saco gestacional, viabilidad), o estudio de sangrado uterino anormal.
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